miércoles, 19 de marzo de 2008

CRÓNICA DEL ACTO DE MONZÓN

El pasado martes, 18 de marzo se celebró, en Monzón, la charla sobre “Gran Scala”, con la participación de distintos miembros de la plataforma “Stop Gran Scala”, procedentes de los grupos de Los Monegros, del Bajo Cinca y de Zaragoza. La organización de actos, así como la aparición de iniciativas contra GS en distintos lugares de la geografía aragonesa no cesa. La semana pasada fue Valderrobres, esta ha sido Monzón, la que viene será Graus, la siguiente Alcolea de Cinca… El interés y el reclamo de información y debate por una parte considerable de la sociedad aragonesa, contrasta con la falta de información por parte de la administración, lo cual no parece indicar otra cosa que el proyecto GS, si es que existe, se ahoga por su propio peso y por la falta de seriedad y de rigor con el que se está ¿desarrollando?

Pero al margen del déficit democrático con el que se está trabajando el proyecto, las personas que participamos en la campaña “Stop GS” seguimos planteándonos los problemas que el proyecto podría ocasionar. Y además, también nos cuestionamos su rigor financiero, ya que en relación con otros proyectos similares en marcha o en desarrollo, ya sean casinos de Las Vegas o Macao, o el Proyecto Reino Don Quijote de Ciudad Real, las cifras de inversión, visitantes y creación de empleo no cuadran de ninguna manera, como el reciente informe de la Unión de consumidores aragoneses parece indicar

Jose Luis Martínez se planteó la siguiente cuestión ¿qué gana y qué pierde la gente? En materia laboral indicó que la viabilidad del proyecto se basa en unos salarios bajísimos, que pueden contribuir a precarizar el mercado laboral con la consiguiente repercusión negativa para toda la población. En lo social, la previsible polarización social y el previsible aumento de la prostitución tampoco parece aportar beneficio alguno. Respecto al compromiso asumido por la DGA y por tanto por todos, la elaboración de las infraestructuras de transporte, agua y energía, puede suponer el abandono de otras inversiones públicas más necesarias para todo Aragón, incluidas inversiones en comarcas con problemas similares a los de Los Monegros. En este sentido Joaquín Arqué echó de menos el apoyo administrativo a los riegos de Peñalba, donde no se riega lo suficiente por falta de suministro eléctrico, el reclamado desdoblamiento de la N-II, recordó así mismo los problemas asociados al cierre de mataderos en el medio rural, reclamando una ley de la artesanía alimentaria, al estilo de la existente en otros países europeos, lo cual contribuiría a fijar población y crear empleo. Jose Luis comentó así mismo que hacer esta inversión pública, dada la escasa garantía de recuperación, pues los 25 millones de visitantes no se pueden asegurar, y dada la frecuencia con la que la patronal del juego consigue reducir las tasas en los lugares donde se ubica, es una apuesta irresponsable. Como irresponsable sería hacer depender Aragón de esta patronal del juego tanto económica, como políticamente, pues la legislación a la carta ha comenzado ya incluso antes del comienzo del proyecto. De nuevo se planteó qué gana la gente de Monegros y qué gana la gente de Aragón. Continuó haciendo referencia a la posibilidad planteada por el vicepresidente del gobierno de Aragón sobre la existencia de una legislación especial para GS, comentario que gozó de la incredulidad de parte de los asistentes que no se habían hecho eco del comentario del vicepresidente, y concluyó haciendo referencia al previsible gran incremento en las emisiones de CO2, en un contexto de lucha contra el cambio climático en la UE, que probablemente dificultaría su apoyo al proyecto

Joaquín Arqué comentó que el proyecto no mejoraría la economía de la zona, que únicamente va a suponer un gran beneficio a los grandes inversores internacionales, a costa de unos perjuicios que vamos a sufrir la gente que vivimos aquí. El negocio lo harían en todo caso las personas, o mejor dicho las grandes empresas, que pusieran el capital. A este capital le trae sin cuidado la población de Los Monegros y su bienestar social. Únicamente le importa obtener beneficio. Recalcó que el proyecto constituye una agresión contra nuestro estilo de vida, y no sólo no mejora los problemas del medio rural, sino que originará otros nuevos.

Joaquín Ruiz reclamó el debate necesario dada la trascendencia del proyecto y su repercusión en el estilo de vida de todas las generaciones futuras de Los Monegros, de Aragón e incluso de Europa. Lamentó que desde la administración aragonesa, en lugar de fomentar la información, el debate y el intercambio de opiniones que pudieran resultar enriquecedoras para todas las partes, se haya tratado de desprestigiar y de desconsiderar a la oposición al proyecto, invitando a la sociedad aragonesa a ser activista contra los que se oponen al proyecto. Lamentó la poca consistencia de un proyecto que, desde la comarca, no se justifica por sí mismo, sino en base a las carencias de la población Monegrina. Para terminar invitó a la gente de Los Monegros a reflexionar y a huir de la resignación, porque nuestro futuro y el todas las personas que están por venir, debería construirse en base al orgullo y no a la resignación

Salud en Otro Mundo Posible No a Gran Scala