jueves, 5 de febrero de 2009

LA TIERRA ES PARA QUIEN LA ESPECULA


Sin pausa y poco a poco, mes a mes, nos van colando en los medios de comunicación nuevos capítulos del tinglado Gran Scala.

El primero del año lleva por título “La Gran Encuesta”. Y es que dicen que el 85% de los ciudadanos del Bajo Cinca están a favor de la instalación de Gran Stafa en la comarca. Por la frase anterior, ya habrán notado que los que suscriben pertenecen al 15% restante y concretamente al subgrupo del 1% de “moscas cojoneras”, que a pesar que no tenemos el poder suficiente para impedir este tipo de pelotazos adornados por los delirios del político de turno, de vez en cuando conseguimos amargarles la fiesta, aunque sea un poquito (¡imagínense como procederían sin que nadie –ni nunca- les pidieran explicaciones y encontraran siempre el terreno llano, llano!). No caeremos en la tentación de desacreditar la encuesta a pesar de las preguntas y comentarios tendenciosos de los encuestadores y del hecho que en el organismo promotor, la Cámara de Comercio de Zaragoza, exista una representación del Gobierno de Aragón en su junta, concretamente el Director General de Comercio y Artesanía de la Consejería de Industria, cartera gubernamental en manos del señor Aliaga, es decir, del PAR, principal “promotor institucional” del proyecto o de la idea..., o mejor, de la ocurrencia. Ahora bien, siempre nos quedará la duda del que hubiera pasado en el caso que nuestro gobierno hubiese procedido con el mismo interés que puso a la hora de vendernos la moto; si en lugar de organizar una fiesta con canapés y cava en desmesurada abundancia, hubiese invertido un mínimo de dinero y sentido común en calibrar las consecuencias que puede tener este proyecto (en caso de realizarse) o en abrir un debate e informar convenientemente a la población, sobre todo a la del Bajo Cinca; proceder que sin duda distingue un país civilizado y democrático de una república bananera.

El segundo episodio del año, hace referencia a la inminente compra de los terrenos anunciada por todo lo alto por enésima vez (pospuesta mes a mes durante un año y pico). Pero como nuestra paciencia es ilimitada, vamos a suponer que el día 10 de febrero es la definitiva; ahora bien, como dice un conocido nuestro, por la pasta que de momento van a soltar el susodicho día (algo más de 200.000 euros) no vale la pena tanto bombo. Dice que él mismo se compró hace poco un piso que le costó más y mira por donde, no salió en ningún periódico. ¡Eso de darte una señal por un terreno rústico y ya me lo quedaré si después de dos años me lo recalifican y mientras tu pagas los impuestos y ya no puedes arrendarla, pero yo sí puedo vender las opciones de compra a un tercero…! Y es que en mi pueblo, cuando uno compra algo que le gusta, debe pagar lo que se le pide y punto, que sería lo que harían si tuviesen el dinero y la certeza que este tinglado va a salir para adelante.

Y para acabar, un nuevo voto de confianza de nuestro gobierno a la promotora. Por una parte, según el señor Biel, el proyecto de la nueva ley del juego está ya muy avanzado. Aunque nos cueste horrores no dudar de la palabra de tan honorable caballero, también vamos a suponer que tiene a alguien delante del ordenador encomendado a la tal infame tarea de elaborar una ley a la carta, vamos, “por la pasta” que dicen tener los promotores. ¡Y es que por 17.000 millones de euros se puede perder la dignidad un mogollón de veces! Que le vamos a hacer, ¿no es más importante que los mozos de Ontiñena se queden en su pueblo? Aunque las cuentas tampoco salen por ahí. Según parece, en Ontiñena no llegan a 65.000 jóvenes que en teoría se requieren en el complejo. Si hay, por poner una cifra, 100, ¿los otros 64.900 no habrán de irse de un lugar a otro para ir a Ontiñena? Lo que sí es seguro es que si esto acaba haciéndose, fijo que de Ontiñena van a tener que irse absolutamente TODOS: jóvenes, niños, adultos y ancianos. Por otra parte, se oyen rumores lejanos que nuestro gobierno quiere declarar el proyecto de interés supramunicipal (según tenemos entendido, no ha habido precedentes de una medida de este calibre). En definitiva, que si no quieres vender la tierra, te la quitan, en plan “la tierra es para quien la especula”. Pero la expropiación sin una debida justificación del supuesto interés puede convertirse en un arma de doble filo, que nosotros las “moscas cojoneras” ya nos encargaremos de afilar.


Plataforma Stop Gran Scala Baix Cinca