viernes, 11 de diciembre de 2009

Dos años desde la presentación pública de “Gran Scala”


Hace dos años conocimos al retoño nacido de la relación de amistad entre el Gobierno de Aragón e ILD, una empresa de dudosa reputación y de capital dudoso. Fue en una presentación pública y por todo lo alto, y decimos lo de pública con todas las letras, puesto que se pagó con dinero de todas y todos los aragoneses.


Esta semana se celebran dos años de la presentación de Gran Scala, el macro proyecto que iba a salvar a Aragón del olvido y el “retraso” que acumula desde hace años y en particular a la especialmente olvidada y “retrasada” zona de Monegros.


En estos dos años los padres del proyecto se han esforzado en que el retoño saliera adelante. El Gobierno de Aragón ha creado una ley a medida para que se puedan construir casinos sin límite en nuestro territorio y se han comenzado a pagar parte de las opciones de compra de los terrenos a la gente de Ontiñena. Pero mientras se preocupan por Gran Scala, se siguen olvidando de quienes vivimos en el territorio.


Una vez más han decidido por nosotras y nosotros. Decidieron durante años no destinar dinero en nuestra zona para infraestructuras, decidieron que no pudiéramos vivir de nuestros campos, decidieron que el hospital más cercano estuviera a 60 km, como decidieron tantas cosas que han llevado a que hoy estemos como estamos. Deseando que llegue algo que fije la población, que dé empleo, que mejore los servicios de nuestros municipios, en definitiva, que podamos vivir en nuestro territorio como ciudadanas y ciudadanos de pleno derecho.


Salió perfecta la jugada, hoy necesitamos un proyecto que tras tantos años de decadencia y olvido vuelva a generar ilusión y perspectivas de futuro en la zona.


El problema es que esta vez no queremos que nadie decida por nosotras y nosotros, queremos que no se olviden de escucharnos, que se tenga en cuenta lo que somos, lo que queremos, lo que hacemos, lo que pensamos y lo que sentimos en cuanto que estamos ligados al territorio y somos quienes lo hemos hecho vivir hasta ahora.


En los últimos años hemos asistido al fracaso de grandes centros y proyectos de ocio que tan de moda se pusieron durante los noventa, no queremos que se vuelva a incurrir en el error y queremos participar en la búsqueda de modelos alternativos de desarrollo que surjan desde el territorio.


Dos años después de la presentación del proyecto, denunciamos la falta de información, la ausencia de estudios (sociales, económicos, energéticos, medioambientales, de población, etc.) sobre el impacto del proyecto en la Comarca, el secretismo en torno al proyecto, la falta de participación ciudadana y la imposibilidad de un debate serio y sereno en torno al modelo de desarrollo que queremos para las zonas rurales.



¡Otro mundo es posible, pero no a gran escala!